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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://masalladelasmascaras.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Notas de opini&#xF3;n</title><description>DIRECTORA:&lt;br /&gt;Norma Segades - Manias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</description><link>https://masalladelasmascaras.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Presentaci&#xF3;n</title><link>https://masalladelasmascaras.blogia.com/2007/022003-presentacion.php</link><guid isPermaLink="true">https://masalladelasmascaras.blogia.com/2007/022003-presentacion.php</guid><description><![CDATA[Esta p&aacute;gina ha sido pensada como una nueva comarca de encuentro y participaci&oacute;n donde compartir opiniones acerca de los valores &eacute;ticos y y los valores est&eacute;ticos de realidades socio-culturales latinoamericanas. Sin duplicidades ni disimulos. Con autenticidad. <br /><br /><strong>M&aacute;s all&aacute; de las m&aacute;scaras</strong>]]></description><pubDate>Tue, 20 Feb 2007 09:42:00 +0000</pubDate></item><item><title>Acerca de los escritores</title><link>https://masalladelasmascaras.blogia.com/2007/022002-acerca-de-los-escritores.php</link><guid isPermaLink="true">https://masalladelasmascaras.blogia.com/2007/022002-acerca-de-los-escritores.php</guid><description><![CDATA[Por Norma Segades - Manias<br /><br />Quiz&aacute;s por aquello de que las antinomias forman parte de el atroz encanto de ser argentinos, la mayor&iacute;a de los escritores santafesinos a&uacute;n no han sido capaces de conformar listados de referentes intelectuales pertenecientes a nuestro pasado cultural &ndash;enrolados en una o en otra corriente de expresi&oacute;n- que no resulten controversiales o pol&eacute;micos. Y si nosotros no somos capaces de una apertura mental acorde con nuestra misi&oacute;n, esperar que alg&uacute;n subalterno o autoridad circunstancial del &aacute;rea decida involucrarse, no ya con el pasado sino con la precariedad del presente, puede devenir en la publicaci&oacute;n de una serie de fasc&iacute;culos tediosos, vagos e imprecisos &ndash;como los que publicara no hace mucho tiempo nuestro vespertino-, que, adem&aacute;s de infructuosos, adem&aacute;s de ef&iacute;meros, resultan insuficientes y fragmentarios. Es decir, que termina siendo solamente una mirada arbitraria sobre lo que hacen algunos escritores en un territorio donde los espacios geogr&aacute;ficos son tan amplios, como mezquinos, escasos, reducidos, limitados, los culturales. <br />Porque cuando estas cuestiones de escudri&ntilde;amiento, de manipulaciones exploratorias se manejan con la despreocupaci&oacute;n o la negligencia a la que estamos tan acostumbrados, la injusta distribuci&oacute;n de los escaparates intelectuales no es m&aacute;s que el resultante de actitudes profundamente humanas; y las oportunidades de acceder a ellos a trav&eacute;s de los organismos oficiales disminuyen hasta terminar en la manifestaci&oacute;n de hechos como los que se&ntilde;al&aacute;bamos en el comienzo. Terminan convirti&eacute;ndose en sectores protegidos, &aacute;reas consagradas donde se prioriza, como nivel de admisi&oacute;n, la consubstanciaci&oacute;n ideol&oacute;gica de determinados autores con ciertas instituciones y la pertenencia de los mismos al c&iacute;rculo m&aacute;s &iacute;ntimo del conocimiento o, al menos, de las vinculaciones amigables establecidas, en ocasiones, ni siquiera con los ocasionales funcionarios sino con algunos empleados de las secretar&iacute;as acreditadas.<br />Como consecuencia inmediata, los argentinos terminamos ignorando qui&eacute;nes somos, d&oacute;nde estamos y qu&eacute; hacemos. Porque son muy pocos quienes llegan a compartir su pensamiento a trav&eacute;s de publicaciones predestinadas a extinguirse, por falta de circulaci&oacute;n, en las inmediaciones de las editoriales. Y porque adem&aacute;s, es leg&iacute;timo y honesto reconocerlo, no todo lo publicado en las exiguas tiradas costeadas por sus autores ha llegado a esa instancia como reconocimiento a ciertos imprescindibles m&eacute;ritos intelectuales que legitiman el patrimonio entra&ntilde;able de una ciudad, de una provincia o de una naci&oacute;n.<br />Proceder a revisar la actualidad literaria argentina no puede sino llenarnos de temores cuando sabemos que, por proyecci&oacute;n de una realidad socio &ndash; cultural como la descripta, dicha tarea habr&aacute; de emerger necesaria, aunque involuntariamente, fragmentada; restringida a las publicaciones que llegan a nuestra mesa de trabajo a trav&eacute;s de los m&aacute;s inexplicables canales de comunicaci&oacute;n; desde el convencimiento de su insuficiencia para revelar un panorama literario que se presiente tan vasto como su desamparo, su postergaci&oacute;n y su ostracismo; adem&aacute;s de su descalificaci&oacute;n como modelos, arquetipos, ejemplos destacables o, al menos descollantes, por sobre otras muchas otras obras que desconocemos. <br />Y todo esto sin entrar a considerar, por evidente, la circunstancia de que ninguna mirada, ning&uacute;n examen clasificatorio o seleccionador puede abandonar, a&uacute;n desde su m&aacute;s afamada integridad, cierta subjetividad est&eacute;tica que tambi&eacute;n termina siendo, por ende, arbitraria. <br />Es que, al parecer, la historia nos est&aacute; reclamando una nueva actitud, nos est&aacute; presentando un nuevo desaf&iacute;o, nos est&aacute; obligando a analizar, a imaginar, a so&ntilde;ar, pero tambi&eacute;n a elaborar proyectos culturales claros. Nos est&aacute; exigiendo que levantemos la frente de entre las ruinas, que afrontemos la adversidad con entereza, que ericemos esta especie de resistencia trasnochada que nos caracteriza, pero ya no desde el individualismo sino desde una discusi&oacute;n conjunta, desde un debate colectivo, desde un convencimiento social acerca de la dignidad, acerca del alcance, acerca del sentido de nuestra misi&oacute;n.<br />Porque ante esta especie de anarqu&iacute;a cultural, no resulta extra&ntilde;o que los hacedores proliferen como los hongos despu&eacute;s de la lluvia, se multipliquen empecinadamente, autofinancien sus publicaciones, editen en forma artesanal, promocionen el pensamiento a trav&eacute;s del obsequio de hojas o cuadernillos o revistas subvencionadas por particulares, acondicionen propiedades que ofician como centros de exposici&oacute;n, como puntos de encuentro, como lugares de reuni&oacute;n alejados de los c&iacute;rculos acad&eacute;micos y los entornos oficiales, en un intento vano por superar tanta negligencia, tanta postergaci&oacute;n, tanta despreocupaci&oacute;n ociosa, en un intento entusiasta por devolverle al pueblo ese legado leg&iacute;timo que tantos a&ntilde;os de oscurantismo parecen haber sepultado en el olvido. Y eso no es hero&iacute;smo sino, simplemente, una postura de resistencia a la desesperanza.<br />Porque hace ya demasiado tiempo que los funcionarios se ocultan detr&aacute;s de subterfugios financieros para eludir sus responsabilidades. Hace ya demasiado tiempo que declaman disculpas, enarbolan justificaciones, establecen coartadas, en una insustancial pretensi&oacute;n de asumir su funci&oacute;n como meramente administrativa, desentendi&eacute;ndose de los verdaderos compromisos culturales. Hace ya demasiado tiempo que se empe&ntilde;an en ignorar que tanto la cultura como la educaci&oacute;n son las herramientas adecuadas, los instrumentos precisos para transformar esta sociedad en esta coyuntura hist&oacute;rica en que nos ha tocado en suerte nacer, vivir, so&ntilde;ar. Y sin un aut&eacute;ntico compromiso, todo esfuerzo individual, por encomiable que sea, termina paralizado entre las limitaciones a las que nos expone el voluntarismo. <br />Pero todo cambio, toda metamorfosis, es revolucionaria y evolutiva. Es un parto. Hay que pujar desde lo m&aacute;s profundo, siempre resulta doloroso y nadie puede sustituirnos en el protagonismo. Por eso, para que estas palabras no tengan el destino de los comentarios ociosos, para que podamos regresar, como pueblo, al lugar del que permitimos se nos desterrara por confusi&oacute;n, desidia o negligencia, somos nosotros, los ciudadanos con inquietudes, quienes debemos dar a luz una nueva proyecci&oacute;n de cultura basada en proyectos serios, comprometidos, responsables pero, adem&aacute;s, en su resguardo, en su protecci&oacute;n, en su custodia. <br />Y esto no significa desconocer que cualquier persona razonable se acobardar&iacute;a ante la trascendencia del servicio sino recordar las palabras de Bernard Shaw: "Los hombres razonables se adaptan al mundo con facilidad; los que no lo son, pretenden que el mundo se adapte a ellos. Por eso, el progreso del mundo depende siempre de los hombres no razonables".<br />]]></description><pubDate>Tue, 20 Feb 2007 08:58:00 +0000</pubDate></item><item><title>Acerca de la lectura</title><link>https://masalladelasmascaras.blogia.com/2007/022001-acerca-de-la-lectura.php</link><guid isPermaLink="true">https://masalladelasmascaras.blogia.com/2007/022001-acerca-de-la-lectura.php</guid><description><![CDATA[Por Norma Segades - Manias&nbsp; <br /><br /><em>&ldquo;&hellip;no hay peor violencia cultural que el embrutecimiento que se produce cuando no se lee.&rdquo;<br />Mempo Giardinelli </em><br /><br />El vergonzoso producto cultural reproducido por la televisi&oacute;n a trav&eacute;s de sus programas de mayor audiencia expone sin ambig&uuml;edades la media cultural argentina a los ojos del mundo. Resulta evidente que, en alguna encrucijada del camino, el pa&iacute;s prefiri&oacute; abandonar su protagonismo lector para aceptar el rol de espectador c&oacute;mplice sentenciado a legitimar, desde una confortable y mullida platea, toda la ignorancia, la chatura, la vehemente inmediatez por donde transita sus cotidianidades la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Un tiempo hist&oacute;rico en el que acept&oacute; convertirse en este engendro constituido por altas dosis de impertinencia, desconcierto, ignorancia, descuido, improvisaci&oacute;n, oportunismo, inmoralidad, pirater&iacute;a e indiscreciones medi&aacute;ticas. Y, a la saz&oacute;n, el que una vez fue el ejemplo latinoamericano, abandon&oacute; su actuaci&oacute;n de patria entregada a la maravillosa posibilidad del conocimiento, de la evoluci&oacute;n, del desarrollo intelectual que aporta la lectura. <br />Y la lectura es salv&iacute;fica, bienhechora, libertaria. Muchos escritores de renombre est&aacute;n en condiciones de brindar testimonio sobre su redenci&oacute;n intelectual por misericordia de la ilustraci&oacute;n, el equilibrio, la espiritualidad, la presencia y permanencia de los cl&aacute;sicos en lejanos rituales de lectura que no solamente los engrandecieron, sino que los dignificaron.<br />Por eso, basta con prestar atenci&oacute;n a la expresi&oacute;n corriente, a los giros habituales, al vocabulario popular, para percibir que el idioma se encuentra en clara situaci&oacute;n de riesgo por la ausencia de modelos textuales. Ante cualquier sondeo de opini&oacute;n, ante cualquier demanda de respuesta precisa, queda al descubierto el desamparo, el aislamiento, la incomunicaci&oacute;n en los que ha naufragado la normativa ling&uuml;&iacute;stica.<br />Ocurre que la decadencia engendrada en la falta de paradigmas lectores entorpece, obstaculiza el crecimiento, la evoluci&oacute;n, el desarrollo personal y social; favorece las improvisaciones y permite que se extienda la ineficiencia, el oscurantismo, la incapacidad de suscribir a una l&iacute;nea de pensamiento inspirada en idearios claros y estrategias espec&iacute;ficas.<br />Entonces, resulta imperioso priorizar la lectura como bien social; como escenario propicio para batallar por la reconquista de la observancia, el aprecio, el respeto por un idioma prestigiado como el nuestro; como territorio legado donde resulte posible reconstruir las hist&oacute;ricas alianzas rubricadas entre los libros y la inteligencia, o como continente renovado donde la poblaci&oacute;n pueda atreverse a asumir la conciencia de sus actos en la modificaci&oacute;n de conductas negligentes que consintieron el latrocinio educativo pero, sobre todo, como espacio conveniente para comenzar a tensar la urdimbre de un nuevo tejido social desde los reivindicativos telares del pensamiento.<br />Y en este punto de ruptura, de desgarramiento social o resquebrajamiento cultural al que se arriba por falta de responsabilidad en el cumplimiento de cada funci&oacute;n, representaci&oacute;n o mandato, parece imprescindible detenerse a reflexionar, a realizar un profundo examen de conciencia que revele los pecados de despreocupaci&oacute;n, imprevisi&oacute;n o negligencia que permitieron la inmovilidad, la irresoluci&oacute;n de la crisis educativa que hoy agobia a un pa&iacute;s aparentemente sumido en el cansancio y la impotencia, pero obstinadamente aferrado a la esperanza.<br />Quiz&aacute;s haya llegado la hora del compromiso social, intelectual y pol&iacute;tico. La hora de un compromiso que comience a distanciarse de los acostumbrados discursos declamatorios para aproximarse a proyectos verdaderos, a empresas conjuntas, a programas pensados, a misiones realizables. <br />Lo humano no consiste en decir sino en hacer. Del hacer es de donde nace el compromiso. Porque, como dice Albert Camus, &ldquo;es vano llorar por el esp&iacute;ritu; basta con trabajar con &eacute;l.&rdquo;<br />]]></description><pubDate>Tue, 20 Feb 2007 08:50:00 +0000</pubDate></item><item><title>Mar&#xED;a Isabel Clucellas - Traiciones</title><link>https://masalladelasmascaras.blogia.com/2006/122201-maria-isabel-clucellas-traiciones.php</link><guid isPermaLink="true">https://masalladelasmascaras.blogia.com/2006/122201-maria-isabel-clucellas-traiciones.php</guid><description><![CDATA[&ldquo;Largos, interminables, desgastantes, los d&iacute;as se hab&iacute;an sucedido, inevitables, con su eterna ronda de noches, noches de insomnio, de impotencia, de espera dolorosa, in&uacute;til, est&eacute;ril.<br />No. No fue as&iacute;. Ella lo consign&oacute; como un hecho, una anticipaci&oacute;n cierta de algo que no se produjo. S&oacute;lo un deseo, el suyo, un deseo inflexible, inclaudicable tal vez, pero s&oacute;lo eso, un deseo.<br />Los renglones torcidos, piensa, despu&eacute;s de resistirse durante varios d&iacute;as a creer en los hechos. Una defensa. El golpe que acaba de recibir es artero y muy duro.<br />&iquest;Ser&iacute;a su destino sumar traiciones? Traiciones de sangre. Ahora, traici&oacute;n de los propios.&rdquo;<br />Este fragmento de la novela Traiciones, de Mar&iacute;a Isabel Clucellas, es representativo del nivel de comunicaci&oacute;n que la autora establece con sus lectores. Los hace vivir, compartir, involucrarse, acompa&ntilde;arla en cuestiones que, con singular destreza &ndash;manifestada anteriormente a trav&eacute;s de Los que esperan, El jurisconsulto, entre otras- despliega ante ellos de manera aut&eacute;ntica y realista, dificult&aacute;ndoles el aislamiento del anecdotario b&aacute;sico indiscutible capturado entre redes netamente ficcionales.<br />A lo largo de Traiciones, se percibe la lucha de la protagonista contra el propio desaliento, la propia desilusi&oacute;n, y su denodado batallar contra una mara&ntilde;a de intrigas, difamaciones, inmoralidades, torpezas y codicia. <br />La an&eacute;cdota enfrenta su compromiso &eacute;tico, su obligaci&oacute;n vincular, no s&oacute;lo a los acostumbrados conflictos sucesorios sino a las dolorosas traiciones de su propia sangre. <br />Un enfrentamiento donde cada batalla ganada con apasionamiento se transforma en aut&eacute;ntica aflicci&oacute;n ante la p&eacute;rdida de lazos afectivos.<br />Sin embargo el empe&ntilde;o de su personaje por no renunciar, por proseguir la lucha hasta alcanzar la satisfacci&oacute;n del deber cumplido, hasta alcanzar la paz con el mandato interior de su conciencia, bien pudiera constituirse en ejemplo a seguir ante otro tipo de conflictos. Y si algo de la personalidad de Mar&iacute;a Isabel Clucellas ha sido transmitida a su hero&iacute;na en la ficci&oacute;n, no duden ustedes que, la suya, debe ser una naturaleza descollante.<br /><br />&copy; Norma Segades &ndash; Manias (Santa Fe) <p align="justify"></p>]]></description><pubDate>Fri, 22 Dec 2006 11:26:00 +0000</pubDate></item><item><title>Mar&#xED;a Rosa Lojo - Esperan la ma&#xF1;ana verde</title><link>https://masalladelasmascaras.blogia.com/2006/110806-maria-rosa-lojo-esperan-la-manana-verde.php</link><guid isPermaLink="true">https://masalladelasmascaras.blogia.com/2006/110806-maria-rosa-lojo-esperan-la-manana-verde.php</guid><description><![CDATA[Autora de transparente mirada, Mar&iacute;a Rosa Lojo oficia los rituales de un nuevo silabario, el que contiene la m&aacute;s secreta irradiaci&oacute;n del mundo. As&iacute; ejerce su pluma: con la solvencia de quien sabe alcanzadas las alturas de un lenguaje de espl&eacute;ndida belleza desde el cual se atreve a despe&ntilde;ar, sin titubeos, la esencia de una b&uacute;squeda que impregna toda su literatura. Con acertadas im&aacute;genes, ve delineando un mundo de interrogantes espirituales e intelectuales &ndash;universo on&iacute;rico donde cohabitan lo cotidiano, lo m&iacute;tico y lo m&iacute;stico- en la utilizaci&oacute;n de una fluidez verbal que cautiva como redes de sensibilidad estremecedora, de modo tal que, a&uacute;n lindando tem&aacute;ticas sociales, permanece absolutamente fiel a los matices l&iacute;ricos logrados con total equilibrio y justeza de las formas. Su trama discursiva, estructurada desde un notable acercamiento a la narrativa, parece surgida de las manos de una antigua hilandera, alguien capaz de enhebrar minuciosas lanzaderas y tejer, en enigm&aacute;tico silencio, los sencillos rituales de una urdimbre po&eacute;tica de delicadaza textura. De all&iacute; que, a poco de desandar las p&aacute;ginas de este libro se experimente la sensaci&oacute;n de estar atrapado en una enorme met&aacute;fora de simultaneidades, historias apenas presentidas donde confluyen y confunden y desdibujan otras historias o fugaces revelaciones acerca de la naturaleza humana, eterna exiliada en los as&eacute;pticos territorios del olvido. Tal es el tono de esta voz sugerente que parece engendrar, en sus profundidades, toda la fascinaci&oacute;n de una atm&oacute;sfera rec&oacute;ndita, genuina y coloridamente misteriosa, de apropiada inspiraci&oacute;n para el desarrollo de este nuevo corpus tropol&oacute;gico, que enciende s&iacute;labas precisas acerca de la transitoriedad del ser y sus vanos intentos por encontrar los c&oacute;digos que le permitan trasponer, en la ma&ntilde;ana verde, las fronteras desnudas de la magia. <br /><br />&copy; Norma Segades - Manias <br /><br /></p>]]></description><pubDate>Wed, 08 Nov 2006 07:02:00 +0000</pubDate></item><item><title>Gloria de Bertero - Bajo todos los cielos</title><link>https://masalladelasmascaras.blogia.com/2006/110805-gloria-de-bertero-bajo-todos-los-cielos.php</link><guid isPermaLink="true">https://masalladelasmascaras.blogia.com/2006/110805-gloria-de-bertero-bajo-todos-los-cielos.php</guid><description><![CDATA[Indira Ghandi dec&iacute;a que "es un privilegio el haber vivido una vida dura". Quiz&aacute;s por ello las pol&iacute;ticas culturales poco propicias son las que mejor ponen a prueba la creatividad de los seres humanos que abrevan en el esp&iacute;ritu su sed de proyecci&oacute;n intelectual. Quiz&aacute;s por ello, Gloria de Bertero nos haga, ahora, llegar sus poemas en un formato sorprendente y poco convencional. Se trata de un disco compacto al que el lector puede acceder a trav&eacute;s de su PC interactuando con los textos a trav&eacute;s del sonido y la animaci&oacute;n digital. Pero esta especie de "libro virtual" altamente instructivo ofrece, adem&aacute;s, una caracter&iacute;stica esencialmente dominante en la personalidad de su autora, su meritoria buena disposici&oacute;n para compartir espacios duramente conseguidos. Entonces, nos es dado presenciar, junto a cada texto po&eacute;tico, el sello iconogr&aacute;fico de conocidos pl&aacute;sticos santafesinos que Bertero, siempre respetuosa de las expresiones art&iacute;sticas, no s&oacute;lo se niega a utilizar como simple ilustraci&oacute;n enriquecedora de sus versos sino que se preocupa por la presentaci&oacute;n de cada rostro, por el relato de cada logro y por oficiar como anfitriona en un breve recorrido por la galer&iacute;a de sus obras. As&iacute; puede nuestra mirada deleitarse con las expresiones art&iacute;sticas tanto de Tatiana Corte, Norma Guastavino, Zulma Molaro y la inolvidable Manuela Pintos Tezanos, que desarrollan o desarrollaron su actividad en nuestra capital provincial, como de Beherenz de Echag&uuml;e, Lily Bolatti, Wilma Bolzico, Erni Borla, Kieffer de Cursack, Gim&eacute;nez Barquim, Pyli Urfer, Angela Venzo, Polera de Zilli, Gir&oacute;n de Zimmermann, entre otros que lo hacen desde el interior del interior de un pa&iacute;s poco dispuesto a los reconocimientos. Por lo dem&aacute;s, la voz en off de la autora, desde la ternura, acompa&ntilde;a al que est&eacute; dispuesto a aventurarse en la geograf&iacute;a de este nuevo soporte textual, leyendo sus poemas "bajo todos los cielos" como quien va sembrando los indicios que se&ntilde;alen la senda del regreso. Migajas de pan blanco, piedrecitas, &iacute;ntimos vestigios de instantes singulares que, siempre, tienen que ver con la vida y con el amor &ndash; esa es la divisi&oacute;n con que la autora organiza los dos cap&iacute;tulos que lo conforman - pero tambi&eacute;n tienen que ver con los sue&ntilde;os. Y pese al lo que expresa en los versos finales de su poema "Cosecha", ("La casa ha madurado. Es tiempo de cosecha"), Gloria, si bien ha madurado, contin&uacute;a sembrando, que es, nada m&aacute;s ni nada menos, una hermosa manera de so&ntilde;ar. <br /><br /><span style="font-size: 12pt; color: black; font-family: Georgia">&copy; </span>Norma Segades - Manias </strong><strong><p><br /><br />&nbsp;</p></strong>]]></description><pubDate>Wed, 08 Nov 2006 06:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>Paulina Riera - Dibujar con palabras</title><link>https://masalladelasmascaras.blogia.com/2006/110804-paulina-riera-dibujar-con-palabras.php</link><guid isPermaLink="true">https://masalladelasmascaras.blogia.com/2006/110804-paulina-riera-dibujar-con-palabras.php</guid><description><![CDATA[<br />A trav&eacute;s de este t&iacute;tulo, Paulina Riera nos entrega un libro que fuera galardonado con el premio edici&oacute;n en el concurso de poes&iacute;a 2000, organizado por Ediciones Baobab y en el cual, utilizando diversas simbolog&iacute;as, va socavando, imprimiendo, relevando las huellas digitales de su particular mirada. Dibujar con palabras se nos presenta estructurado en cuatro cap&iacute;tulos claramente diferenciados. En el primero, De poemas, torretas y desvanes, su autora esboza las caracter&iacute;sticas de este solitario oficio de escribir, definiendo a los poetas como "habitantes de espejos, torretas y desvanes" y, mediante especie de rel&aacute;mpagos visuales, logra convertir en sustancia reflexiva las intimidades del alma: "No me puedo ausentar si no te muestro antes / el hueco en el aire / que dejan los &aacute;rboles que mueren / los p&aacute;jaros / cuando no cantan". El segundo cap&iacute;tulo, Im&aacute;genes para coleccionar, constituye un verdadero conjunto de instant&aacute;neas que una lectura casual podr&iacute;a definir como meramente representativas pero que, desde la &oacute;ptica de un esteticismo pl&aacute;stico, trae a la memoria las palabras de Manet cuando expresara "la luz es el principal personaje de un cuadro". Porque Riera encuentra las palabras exactas que ofician como pinceles para envolvernos en la transparencia: "...el azul me atraviesa de luz la piel ingr&aacute;vida..." o "...tibias pinceladas de blancos aleteos sobre un insolente a&ntilde;il mediterr&aacute;neo"... El tercer cap&iacute;tulo, Privado pa&iacute;s de puentes y abismos, es m&aacute;s intimista, se asemeja a aquellas im&aacute;genes del silencio cotidiano de Ricardo Herrera que, al ser sonetos (en el escritor citado) pueden parecer alejadas en la versificaci&oacute;n, en el aspecto r&iacute;tmico, pero no as&iacute; en la tem&aacute;tica de los poemas, dado que ambos se entrelazan en este analizar los avatares de la temporalidad atravesando aconteceres cotidianos de recuerdos: "Con ellos / preparo el equipaje / para cualquier comienzo / y me siento a esperar / en las puertas del alma.", esperas, encuentros, decepciones, soledades... En el cap&iacute;tulo cuarto, al que titula De hombres y dioses, desgrana visiones de cercenamientos, vidas abortadas e intemperie de diversa &iacute;ndole, es decir da testimonio de una realidad deshilachada, que no es otra sino esta que nos rodea, desde el lenguaje de la impotencia: Mientras el hombre / sigue matando al hombre / convalidando / una vez m&aacute;s / la mascarada / a ella la acompa&ntilde;an / solamente / los p&aacute;jaros.", pero tambi&eacute;n de la esperanza: "... te reclamo / el grado de locura / de fuegos en el alma / necesarios / para poder seguir trenzando al hombre / con una historia abierta / y un puente / temerariamente / arrojado / a la esperanza..." S&oacute;lo resta agregar que esta &oacute;pera prima no llega para acercanos la t&iacute;mida voz de una principiante, sino el producto de una inclinaci&oacute;n literaria que pudo o no haber estado encubierta, pudo o no haber pasado inadvertida para los dem&aacute;s, pero que sintetiza la puesta en valor de hechos, an&eacute;cdotas, circunstancias que tienen que ver con el an&aacute;lisis reflexivo y la madurez espiritual de su autora. <br /><br /><span style="font-size: 12pt; color: black; font-family: Georgia">&copy; </span>Norma Segades &ndash; Manias <p align="justify"><br /><br /></p>]]></description><pubDate>Wed, 08 Nov 2006 06:21:00 +0000</pubDate></item><item><title>Rub&#xE9;n Vela - Poemas americanos</title><link>https://masalladelasmascaras.blogia.com/2006/110802-ruben-vela-poemas-americanos.php</link><guid isPermaLink="true">https://masalladelasmascaras.blogia.com/2006/110802-ruben-vela-poemas-americanos.php</guid><description><![CDATA[<br />Rub&eacute;n Vela es un poeta mayor, una voz inconfundible dentro del quehacer literario argentino y latinoamericano. De all&iacute; que esta nueva selecci&oacute;n y estudio cr&iacute;tico de su po&eacute;tica emprendido por Nina Th&uuml;rler y Ediciones Eleusis signifique un valioso aporte de reflexi&oacute;n para todos aquellos lectores &aacute;vidos de poes&iacute;a. Si bien la producci&oacute;n de Vela implica en s&iacute; un constante desaf&iacute;o, un constante descubrimiento, estos poemas tienen el poder de transportarnos hacia lo m&aacute;s profundo de un americanismo que, en apariencia, parec&iacute;a habernos sido negado a los argentinos, legatarios de una identidad cultural resultante de hist&oacute;ricas oleadas de migraciones europeas. Desde un conmovedor interrogante:"&iquest;C&oacute;mo eras, patria de mi patria, antes de llamarte / Am&eacute;rica?", en la respuesta crece, como un viento nocturno, la palabra desnuda, el decir despojado: "Alta luz del silencio / sobre la noche / tu mansa voz de luto / me desnuda." Quiz&aacute;s porque el poeta presiente &ndash;tal como lo declarara en una entrevista- que la musicalidad de Rub&eacute;n Dar&iacute;o, el apasionamiento de Pablo Neruda o la exaltaci&oacute;n indigenista de Vallejo cantaron ya con voces &uacute;nicas al suelo continental, su palabra elige un sendero diferente, se eleva intentando no develarlo todo, acercando al lector un fragmento, una huella, apenas una imagen que, sin decirlo en su totalidad, sin definirlo, lo ayude a reconstruir el concepto de espacio americano. "Mi obra es, en ese sentido, casi arqueol&oacute;gica. Mis poemas (...) son una contraposici&oacute;n de voz y de silencio, de canto y de soledad." Este poeta nacido en Santa Fe, perteneciente por razones cronol&oacute;gicas a la generaci&oacute;n del 50, en una forma particular&iacute;sima de denunciar olvidos, sin erigir estructuras panfletarias, manifiesta: "&acute;Esto es Am&eacute;rica&acute;, me dec&iacute;an, / mostr&aacute;ndome las altas cordilleras, / el suicidio del sol sobre los tr&oacute;picos, / los grandes r&iacute;os furiosos. / S&oacute;lo vi pies descalzos, / criaturas americanas / sobre el hambre y el fr&iacute;o / como frutos desnudos. / &acute;Esto es Am&eacute;rica&acute;. Sobre las tierras / indias del centro y del sur / vi desolaci&oacute;n. Y, al borde, / las grandes ciudades opulentas, s&oacute;lo / al borde..." Licenciado en antropolog&iacute;a y en arqueolog&iacute;a, Rub&eacute;n Vela confiesa ser urgido por decir todo lo que lo rodea, por cantar todo lo que lo conmueve. Es as&iacute; que nos habla de ciudades abandonadas en misterios selv&aacute;ticos por los dedos del tiempo: "La edad / de los cuerpos / desnudos / donde todo / est&aacute; muerto / o todo est&aacute; / por nacer"; de razas sometidas por "una larga memoria de violencias": "Raza entera de hombres / con los pies en la tierra / y con tanto dolor / como cabe en el mundo."; de dudas inquietantes acerca del futuro: "&iquest;Qu&eacute; tendr&aacute;s, hijo m&iacute;o, / qu&eacute; muerte elegir&aacute;s / para seguir viviendo?" Y para toda denuncia, para todo reclamo, se aferra a la palabra: "Si por acaso / alg&uacute;n d&iacute;a olvido la palabra, / si por acaso / -digo- / la palabra me olvida / me volcar&eacute; a la tierra, / me llenar&eacute; las manos / con barro nutritivo, / con profundas memorias vegetales, / con ra&iacute;ces de pan."; "La palabra / siempre / temerosa / del vestido / de / gala / sobre su desnudez / magn&iacute;fica."; "La palabra en armas / su porfiada vehemencia / su penetrante ardor / su insolente / su inc&oacute;moda / sencillez." Al decir de Nina Th&uuml;rler, "Rub&eacute;n Vela ocupa un espacio de privilegio en la po&eacute;tica Hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX." Justo es, entonces, que las nuevas generaciones se nutran de su personal cosmovisi&oacute;n para que, abandonado el excesivamente farragoso territorio de la met&aacute;fora o los sitios sangrantes con olor a trinchera, esas voces nacientes comprendan que: "El trueno liberado / a&uacute;n no es poes&iacute;a. / Convi&eacute;rtelo en silencio."; y que, cuando lo logren, al igual que ante las ruinas de Chich&eacute;n-Itz&aacute;, puedan decir, con total convencimiento: "Has vencido a la lluvia / y al viento de esa lluvia. / Has vencido a la muerte / y al viento de esa muerte."<br /><br />&copy; Norma Segades - Manias <p align="justify"><br />&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Wed, 08 Nov 2006 06:14:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
